sábado, 22 de febrero de 2014

Interdependencia de chupasangres

Llegué a la conclusión de que solo somos eso. Chupasangres en busca de otros chupasangres que solo encuentran la plenitud en aquel que es al mismo tiempo del que reciben y al que dan


Y la relación no es eterna, dejémonos de mitos ya. Dura lo que tiene que durar: mientras que uno aporta al otro, y el otro al uno. Ni un minuto más, ni un minuto menos. Fuera de esto se puede considerar relación, pero no una relación que nos sacie por completo. Hay muchos tipos de relaciones, y a la mayoría de ellas yo las llamo insanas. Relaciones de dependencia, de obsesión, de conveniencia, de fachada (llámese postureo también), de castillos en el aire, etc. 

Al fin y al cabo no se nos da mal mentir, pero se nos da jodidamente bien mentirnos. 

Aceptemos de una puñetera vez que ni buscamos la independencia, ni la dependencia de otro a nuestro ombligo-centro del universo.
Aceptemos de una puta vez que lo que verdaderamente ansiamos, como un grito ahogado que llevara años luz vagando por nuestra alma sin ser escuchado, es la interdependencia.

domingo, 2 de febrero de 2014

prrrrrrrrr

No voy a escribir lo típico que siempre se escribe sobre los hermanos. No voy a hablar de lo mucho que lo quiero ni lo mucho que daría por él. Ni de lo mucho que lo echo de menos y me duele no poder estar ahora mismo con él.
En un momento, pude perderlo. Y eso me hace replantearme muchas cosas.
Como que,
quizás,
debería pasar más tiempo en casa. Disfrutar más de todos ellos que me quieren con locura. Enfadarme menos y dar más abrazos. Y decirles más veces todo lo bueno que tienen, que no es poco. Y escribirles más notas en el frigorífico para que no se les olvide ni un solo día lo mucho que los quiero.

Deberían educarnos en emociones. Hace poco vi un vídeo que decía que las tres claves de una vida sana eran una buena alimentación, ejercicio físico y una correcta gestión de las emociones. Enseñarnos que el amor no es sólo el de pareja, que la ansiedad y el miedo no son lo mismo y que, si sabes reconocer tus emociones, puedes aprender a controlarlas.



domingo, 5 de enero de 2014

Él, que siempre se vuelve a mitad de rellano para darme el último beso.

Él, que siempre se vuelve a mitad de rellano para darme el último beso.
Él, que a pesar de todo nunca me dice que no a algo.
Él, que a pesar de nada sigue siendo tan guapo.
Él, que estuvo, está y estará.
Él, que me mira como solo quien te quiere de verdad puede hacerlo.
Él, que consiguió mentirme cómo solo lo habían hecho una vez.
Él, que aprendió de memoria cada detalle de mi casa pero era incapaz de no desorientarse en mi cuerpo. 
Él, que era lógico que me conociera tan bien: le di paso a conocer a los míos (lo que no es otra cosa que conocer una extensión de mí misma).


Y a pesar de todo, él.

P.D. Por decir algo negativo, él nunca me dijo que tenía unos pechos muy bonitos. Ah sí, y tampoco fuma.

(No sé cuando dejaré esta fea costumbre de las comparaciones)



viernes, 3 de enero de 2014

Todo final implica el comienzo de algo


...que no todos los finales felices terminan con un "...y comieron perdices", que también los son los "...y supieron decirse adiós a tiempo" dando una lectura positiva a algo tan negativo como un "adiós"...


sábado, 28 de diciembre de 2013

Qué coñazo de Navidades.
Por primera vez en mi vida, tengo ganas de que se acaben.

De que se acaben y de volver a la rutina de mi amada Gr.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Gr

Ya llegó la Navidad. Y joder qué rápido pasaron estos cuatro meses. Tenía unas ganas inmensas de irme de casa, pero nunca pensé que todo me fuera a salir tan de puta madre. En apenas unos meses he aprendido a valerme verdaderamente por mí misma.Cosas tan simples como poner una lavadora, mantener (más o menos) limpia una casa, sacar dinero, comprar por Internet, abrir una cuenta bancaria y demás papeleos de los que siempre se había ocupado mi madre. Y no ha sido duro ni mucho menos. Si tuviera que calificar de alguna manera esta experiencia, un paso más en mi proceso de maduración, llamaría a esta etapa divertida. Ha sido increíblemente divertida.
He conocido a gente indescriptible. Mentalidades hiperabiertas, humildes, francas, cultas, TRANSPARENTES, con criterio, interesantes, locas, divertidas, muy muy de mi rollo. Y ahora recuerdo las palabras de aquella profesora que decía que donde conoces a tus amig@s de toda la vida es aquí, en la universidad. Porque encuentras a gente tan distinta que por cojones algunas tienen que ser como tú. Qué razón tenía... Quizás en 4 meses no conoces a alguien de verdad, y quizás sea precipitado decir lo siguiente, pero tengo la fuerte impresión de que algunas de las personas que he conocido van a ser amigos míos durante mucho tiempo, por no decir siempre.
También he aprendido a valorar más lo que tenía en casa, y ahora  todo va mucho mejor. Y como no, aprendí quién era de verdad mi amigo y quién no de los que dejé atrás. Y me reconcilié con él, aunque parezca imposible después de todo. Los dos teníamos cosas que perdonar al otro, y lo hicimos. Era lo que me faltaba para estar bien del todo.
Y por último están ellas, que me hicieron este camino hacia la medio-independecia muchísimo más fácil. Qué habría hecho estos primeros meses sin ellas... Hubieran sido un completo desastre, no me cabe duda. Menos mal que las tengo ahí siempre (:


lunes, 9 de diciembre de 2013

Balance final

Aprendí que lo importante es el balance final, que la vida no es contar los baches que te encuentras. Que la vida, por cojones, tiene que ser algo más que eso.

Algo así como ser feliz, como llegar a casa a las 2 de la mañana un domingo, con un beso aún en los labios y el olor a feromonas impregnado en tu piel. Y encontrarte a tu madre en tu cama, diciéndote que aún no ha llegado tu hermano, pero que le ha escrito por whastapp para que le saquemos la cama de abajo. 

Parece que al fin nos pusimos los tres de acuerdo en algo

Y ahí estábamos, a los 2:30 a.m., contando anécdotas de la semana y riéndonos a carcajadas. Que todo el mundo se enterara de que estábamos viviendo eso que llaman vida, experimentando eso que llaman felicidad.