sábado, 27 de diciembre de 2014

Cuento de navidad

Si vas a contarme un cuento, invéntate uno que me crea.
Los de siempre suenan a lo de siempre y tú y yo nos sabemos de memoria eso de
oímos lo que queremos oír,
vemos lo que queremos ver.

Así que cuéntame, por ejemplo, que tenía los ojos del color de un domingo sin lunes, que sabía a café (de los que tomas para espabilarte y no por gusto) y que su puto tobogán de opiniones al principio te flipaba pero acabó dándote dolor de cabeza.


Cuando acabes el cuento,

arrópame,
que hace 3 primaveras y media que tengo frío. Y si es mucho pedir, déjame un paracetamol con un vaso de agua encima de la mesita de noche. 

Las buenas noches con el beso en la frente...

...te sobran,

me sobran.

martes, 25 de noviembre de 2014

El equilibrio es imposible

Te echo de menos (lo escribo aquí porque a alguien tenía que decírselo, y a ti me faltan cojones).

Hace tiempo que deseché esa tendencia que tenemos de cuantificarlo todo, de intentar llevar lo cualitativo a lo cuantitativo. Para limitarlo, restringirlo, CONTROLARLO. Somos animales de costumbres, y eso es a lo que nos han acostumbrado.

Muy extrañada, una amiga le pregunta...
+¿Cómo se puede sentir tanto por una persona que físicamente solo ha estado dos semanas en tu vida? Si me dijeses que os conocéis de hace años.
A lo que la otra contesta..
- ¿Cómo coño eres capaz de medir la intensidad de los sentimientos? ¿En días, horas y segundos? ¿En número de experiencias vividas? Mejor no me lo digas, publica tu método infalible y hazte rica.


Los sentimientos, las emociones.. No tienen un patrón genérico por el cual se rijan, ojalá fuera todo tan sencillo. Y cuesta aceptarlo, porque entenderlo es imposible.

Que en la cama de otro el corazón no me late tan deprisa como con un jodido mensaje tuyo. 
Que ojalá algunas manos me tocaran como me tocan tus palabras. 


viernes, 7 de noviembre de 2014

Aquella noche no llovió

Aquella noche no llovió,
ni apareciste disculpándote, diciendo, mientras te sentabas,
"Perdóname si llego tarde.."
No me abrumastes con preguntas, ni yo traté de impresonarte
contando tontas aventuras,
falsas historias de viaje.
Ni deambulamos por el barrio
buscando, algún tugurio abierto,
ni te besé cuando la luna
me sugirió que era el momento.
Tampoco fuimos a bailar,
ni tembló un pájaro en tu pecho
cuando mi boca fue pasando
de las palabras a los hechos.
Y acabamos en la cama,
que es donde acaban estas cosas,
ardiendo juntos en la hoguera
de piel, sudor, saliva y sombra.
Así que no andes lamentando
lo que pudo pasar y no pasó:
aquella noche que fallaste,
tampoco fui a la cita yo.

jueves, 9 de octubre de 2014

Todo, aún lo improbable, es posible

Fanáticos de lo prohibido. Nos pasamos la vida buscando un por qué porque eso forma parte de la condición humana (ahora ya veis normal lo de que a veces juguemos a ser animales). Ansiamos el control pero cuando lo conseguimos no sabemos que coño hacer con él. Así que fingimos haber cambiado de opinión, querer de pronto dejarnos llevar. Porque se nos dan fatal las contradicciones, no estamos programados para aguantar las disonancias a largo plazo, y reconocer el miedo que nos da tener el control sería reconocernos vulnerables.

A nadie le gusta reconocerse vulnerable.

El día que por fin busquemos nuestras debilidades en lugar de huir de ellas, el día que encontremos el coraje para ser verdaderamente libres... cambiaremos los imposibles por improbables.
Y ya se sabe...

"Todo, aún lo improbable, es posible."

domingo, 14 de septiembre de 2014

Vestigios del verano

Supongo que será el verano y el exceso de tiempo libre. Supongo no, lo sé.
Así que pasará pronto. O se me pasará pronto, que en el fondo es lo importante. Quiero irme y desconectar. Tirar el móvil al retrete y sonreír mientras tiro de la cisterna. Qué estúpida forma de joderme. Me tiro a otro pero mis buenas noches van para él. No me tiro a nadie y no me contesta. Y no me contesta. Y no me vuelve a contestar.
Entonces vienen las debilidades y esas ganas insaciables de besar siempre los mismos labios. A quién quiero engañar con esa ficticia estabilidad que
ni pretendo
ni quiero
ni tengo.

Esforzarme más en conocerme a mí misma que a alguien. Porque en el fondo la que importa soy yo, y la que siempre está soy yo. Nadie más. Así que que le jodan a la falocracia, su sexualidad y sensualidad, a sus lunares y su piercing del labio. En ese orden, de lo que menos duele a lo que más.
Todo para respirar tranquila y reafirmarme frente al espejo diciendo: Y a pesar de todo, nadie baila como yo mi canción favorita, aunque no la haya escuchado nunca.

martes, 9 de septiembre de 2014

Lunares



Fuimos a hacer el amor y parece que volvimos de la guerra. Me sentí astronauta cuando me abriste la puerta: perdida en tus lunares y diciendo adiós a la Tierra.